PALANCA, un proyecto que nos permite volver a conectar.

Por Paola Rodríguez Burunat

Conocí a Gerardo Zaldívar en los primeros días de la maestría, en ese ambiente donde las personas estamos ávidas de conocer, conectar y aprender unos de otros: ¿cómo te llamas?, ¿a qué te dedicas?, ¿qué estudiaste?, ¿qué te gusta hacer?, ¿te gusta hablar de arte?, etc. Dentro de estas pláticas, me di cuenta de que Gerardo hacía preguntas para conocer a las personas y encontrar un punto de encuentro; pero no sólo con él, sino entre las personas de la maestría: “ella también tiene una galería”, “él también es artista”, “¡mira! ella está buscando justo lo que él tiene”, y así sucesivamente. 

Fue durante una de nuestras primeras clases, -cuando me estaba presentando y platicando sobre mí- que recibí un mensaje: 

-“Holaaaa! Soy Gerardo de la Maestría; oye no sabía que dabas recorridos en tus tiempos libres; fíjate que yo tengo solicitudes de recorridos programados, ¿te gustaría que platiquemos?” -

Fue así como me invitó a adentrarme al mundo de experiencias, conexiones, espacios de diálogo y recorridos que había creado a través de PALANCA. 


¿Qué es PALANCA? 

Con la misma apertura con la que inició cada conversación, me invitó a uno de los que él llamaba “recorridos personalizados” para poder entender mejor el proyecto: 

-“Si quieres nos vemos mañana a esta hora y en esta dirección, paso rápido por el grupo y nos vemos ahí”.-

Al llegar a la dirección, bajo mi concepto de “recorrido”, pensé que llegaría a algún lugar público y me encontraría a Gerardo con micrófono y un grupo grande de personas con audífonos. Imaginarán mi sorpresa cuando llegué a una calle tranquila llena de portones de casas residenciales; busqué el número de la dirección y toqué el timbre de la casa: “Hola, vengo con Gerardo de parte de PALANCA”. 


Entrando a la casa, me encontré con Gerardo platicando con un grupo de tres personas, una de ellas siendo el artista Brian Thoreen, quien me saludó con la familiaridad de un amigo: “Bienvenida a mi Casa/Studio”, y los visitantes eran Ian Cartabiano (Presidente de Calty Design Research, centro de diseño avanzado de Toyota/Lexus) y su equipo más cercano; fue ahí cuando me di cuenta de que Gerardo entiende el termino “recorrido” de manera muy distinta a los demás.  

El “recorrido” del que habla Gerardo es más bien una experiencia, en la cual, las personas tienen la oportunidad de entrar al estudio de lxs artistas, el espacio más personal donde crean su arte, y  tener una conversación íntima con ellxs para conocer a mayor profundidad su proceso creativo y –consecuentemente- sus obras.  


Estudio de Brian Thoreen. Cortesía del artista.

Observaba a Gerardo durante esta interacción y me di cuenta que, mientras Brian Throeen platicaba con los visitantes, él tomaba un paso atrás, dejando que la conversación fluyera entre ellos; que las dudas, ideas y conexiones se dieran por sí solas sin necesidad de que él fuera protagonista de este espacio. Esta manera tan peculiar y única de realizar “recorridos” me llamo tanto la atención que me senté con él después para que me platicara con mayor detalle su proyecto PALANCA. 


¿Cómo surge PALANCA? 

“Una curaduría de mentes y conexiones” es como mejor lo describe Gerardo. 

La idea comenzó a cultivarse hace un par de años cuando fundó su propio estudio y trabajaba con diferentes comunidades, artistas y creativxs buscando la sinergia perfecta para poder dar a conocer el trabajo de estos grandes maestros, honrando su esencia. Él -al ser diseñador- entendía desde una sensibilidad más profunda cómo se sentían las y los creativos, cómo eran sus procesos de diseñar y crear; y cuáles eran sus anhelos y necesidades; por lo que, se dio cuenta que podía conectar de una manera más humana con las personas. Eso lo llevo a dirigir proyectos donde debía encontrar creativxs por todo el país, entendiendo sus habilidades, fuerzas y debilidades, con el propósito de juntarles unos con otros, para que en conjunto pudieran crear algo mucho más elevado.

Durante esta época, se adentró en la diversidad de la escena creativa en México, vio que existen muchos mundos: desde el interiorismo, la artesanía, la moda, la arquitectura, teatro, hasta el diseño gráfico, textil,  industrial, etc.; y entendió que si se juntan las mentes correctas, las y los artistas pueden complementarse para enaltecer la paleta de colores que constituye a la creatividad y diversidad en México. 

Esta práctica es a lo que él se refiere cuando habla de realizar una “curaduría de mentes y conexiones”: conocer a profundidad lo que una persona ofrece y lo que la otra busca para conectarlas. Pero su avidez de crear estas conexiones humanas no quedó simplemente en el hecho de presentar unas personas con otras, también buscaba que en ese momento las personas la pasaran bien; que se encontrarán en un ambiente o en un espacio de disfrute mientras se creaban estos vínculos de manera orgánica. 

Viéndolo en retrospectiva, es más fácil para Gerardo hoy identificar y platicarme cuales fueron las pasiones que lo llevaron a crear PALANCA; pero en ese momento no fue tan sencillo. Como todo en la vida, el trabajo y mundo corporativo se apoderaron de su tiempo y sus labores, hasta que llegó un momento en donde se sintió perdido, desmotivado, y haciendo un trabajo que no tenía nada que ver con su esencia, sus pasiones y –lo más importante- lo que lo hacía feliz. Fue entonces cuando –al comprar unas obras de arte- llegó a la conclusión de que si no hubiera conectado con el artista, y si no hubiera entendido su persona e historia de vida, no hubiera comprado esas obras;  recordó lo importante que son esos momentos de conexión, y decidió crearlos para compartirlos. 



Visita al estudio de la artista Cynthia Yee, en colaboración con OndaMX. Fotografía: Luis Rodrigo Trinidad.

PALANCA no es una plataforma de recorridos, es un proyecto que busca crear momentos íntimos y genuinos entre artistas, y amantes/curioso del arte, donde se pueda tener una plática más humana y profunda sobre el arte, la creatividad, y la vida, -más allá de sólo ver obras colgadas en estudios, ferias o museos-. Y esto no solo beneficia a las personas que quieren saber y aprender más de arte, si no también se creó para apoyar a  lxs mismos creativxs que buscan inspirarse y contar sus historias. 

PALANCA busca solventar esa necesidad tan grande de conectar con otras personas -que tanto necesitamos en esta era digital-, y además lo hace buscando espacios especiales que no todas las personas (o sólo aquellas que tengan “palancas”) pudieran acceder.


¿Cómo evolucionó PALANCA?

Hoy se cumplen dos años de este proyecto tan humano, y lo que en un momento fue un sueño de una sola persona, hoy vive a través de un equipo de personas que se apasionan de la misma manera que Gerardo; conectando a muchísimos artistas que han abierto las puertas de sus estudios para platicar con coleccionistas, miembros patronatos de museos, viajeros mexicanos y extranjeros, otros creativos, y muchas, muchas más personas que buscan conocer a México desde la mente de sus creadorxs. 

En mi platica con Gerardo le comenté que me llamaba mucho la atención –más en este mundo individualista, donde los proyectos o negocios nacen para enaltecer a la persona de quien los crea- ver un proyecto donde las personas, las comunidades, las pláticas ajenas, y el arte de alguien más son el propósito primordial. Gerardo no busca el protagonismo, ni ser la estrella; para él la experiencia de lo colectivo va por encima de lo individual. 

Me platicó algo que me hizo entender la nobleza que habita en las entrañas de este proyecto: años atrás, sufrió una perdida repentina de alguien muy cercano que dejó un anhelo profundo de haber querido compartir y conectar más de lo que el tiempo permitió. Este anhelo –a pesar de no poder cumplirlo- lo transformó en su proyecto de vida. Después de mi plática con Gerardo me quedé reflexionando y llegué a la conclusión de que las ideas que nacen desde un deseo honesto y profundo, son aquellas que crecen, y evolucionan. 

PALANCA no es un proyecto que nace para satisfacer una necesidad individual, florece desde el anhelo de compartir y crear espacios donde todas las voces caben; no es sólo recorrer lugares, es un puente que nos permite reconectar con ese deseo tan humano de experimentar, escuchar, crecer, y crear vínculos con personas a través del arte. 


Visita al estudio del artista Yeni Mao, en colaboración con OndaMX. Fotografía: Luis Rodrigo Trinidad.